PRENSA LOCAL
“Mi objetivo en Marbella fue la construcción del órgano
que la iglesia de la Encarnación se merecía”
Michael Reckling fue el organista y conservador del instrumento
durante 33 años que duró su estancia en la ciudad
Por M. Mar Gutiérrez - Marbella el 24/01/2009
El Órgano del Sol Mayor, ubicado en la iglesia de la Encarnación, fue uno de
los más importantes en España durante el siglo pasado. Últimamente, este
instrumento se encuentra en boca de todos, y no precisamente por su
excelente sonoridad, su magnífica fallada o por poseer uno de los tubos más
grandes de España, de siete metros de alto y 120 kilos de peso.
La polémica surgió hace poco, cuando varios colectivos se atribuyeron la
construcción y terminación del órgano, saltando las alarmas del que ha sido su
principal promotor, Michael Reckling, quien además afirma “que tal ampliación
no ha existido nunca ya que desde 1976 le faltan 616 tubos”.
Reckling se encuentra actualmente digitalizando su diario desde 1973 con la
finalidad de “dar a conocer la verdadera historia sobre la construcción y los
conciertos del Órgano del Sol Mayor.
Llegada a Marbella
En 1969 Michael trabajaba en Madrid, en Radio Televisión
Española, y en sus ratos libres se dedicaba a sus dos
aficiones preferidas, la fotografía y la música. En una de sus
exposiciones en el Meliá Princesa de la capital española, le
pidieron trasladar su obra al hotel Marbella Hilton, actual
Don Carlos. Esa fue su primera visita al municipio, que
inicialmente era temporal, y acabó durando 40 años.
La fotografía se convirtió en Marbella en el oficio de Reckling, aunque su
pasión por la música le llamaba cada vez más. Fue así como en 1970 se
acercó hasta la iglesia de la Encarnación en busca de un órgano, sin saber que
se convertiría en uno de sus mayores sueños.
Desde que puso el primer pie en la iglesia y escuchó a unos
niños gritando, no pudo evitar mirar hacia la parte del coro y
comprobar la acústica del templo. Su decepción llegó cuando vio
el hueco vacío donde había un órgano, destruido durante la
Guerra Civil en 1936.
El Párroco del momento, Monseñor Rodrigo Bocanegra, le invitó a
tocar en un pequeño órgano eléctrico cercano al altar y tras escuchar
las primeras notas del joven, le ofreció ser el organista de la iglesia.
Pasión por un órgano
Todos los domingos, Michael, o Miguel como le llamaba Rodrigo
Bocanegra tocaba el pequeño órgano electrónico Dereux en la
iglesia de la Encarnación sin poder dejar de pensar en levantar
un órgano como dicha iglesia merecía. “Siempre que tocaba
desde el altar miraba ese hueco vacío. Le hice hasta una
fotografía y sobre ella, iba dibujando lo que sería un gran
órgano”, recuerda Michael, quien no se atrevía a proponer su
idea al párroco, “pues se trataba de una inversión enorme”.
Afortunadamente, los vecinos de Marbella sí conocían las
intenciones del organista, que finalmente llegaron a oídos del
párroco. “Una mañana se me acercó Bocanegra y me preguntó
cómo iban los preparativos del órgano”, comenta. Desde
entonces, ambos se pusieron manos a la obra para hacer
realidad un sueño.
Desde el primer momento el párroco buscó financiación entre los hoteleros de
la ciudad, “sin que éstos mostraran mucho interés por el proyecto”, lamenta
Reckling, aunque “con el buen hacer de Bocanegra reunimos lo suficiente para
una primera parte del nuevo órgano”
.
De este modo, en 1972, el equipo de Gabriel Blancafort daba por terminado
una parte del instrumento formado por 1.500 tubos.
Con el tono un poco más serio, el organista recuerda como en 1973 fallecía
Monseñor Rodrigo Bocanegra, quedando además en el olvido el proyecto del
órgano. “En el propio entierro del párroco, un hotelero me decía de forma
irónica: “qué, ya no hay órgano” y Reckling se quedó completamente solo.
La obra quedó parada durante años, hasta que conoció a la muy
amable Baronesa Terry von Pantz (foto), propietaria de una famosa
marca de cosméticos y quien más tarde se haría cargo de la
continuidad en las obras del órgano. “En ningún momento los
miembros de la Hermandad Santa Marta se preocuparon por la
obra o visitaron el órgano”, indica Michael. Esta es la historia que
reivindica Reckling, apenado “por las versiones erróneas que a día de hoy se
pueden leer sobre los orígenes del órgano”.
Durante muchos años, él fue el conservador y organista oficial de la
iglesia, aunque a día de hoy, esa tarea corresponde a Javier Villero,
actual organista del templo y conservador del Órgano del Sol Mayor
de Marbella desde hace ya 25 años.