
Pasión por un órgano
Todos los domingos, Michael, o Miguel como le llamaba Rodrigo
Bocanegra tocaba el pequeño órgano electrónico Dereux en la
iglesia de la Encarnación sin poder dejar de pensar en levantar
un órgano como dicha iglesia merecía. “Siempre que tocaba
desde el altar miraba ese hueco vacío. Le hice hasta una
fotografía y sobre ella, iba dibujando lo que sería un gran
órgano”, recuerda Michael, quien no se atrevía a proponer su
idea al párroco, “pues se trataba de una inversión enorme”.
Afortunadamente, los vecinos de Marbella sí conocían las
intenciones del organista, que finalmente llegaron a oídos del
párroco. “Una mañana se me acercó Bocanegra y me preguntó
cómo iban los preparativos del órgano”, comenta. Desde
entonces, ambos se pusieron manos a la obra para hacer
realidad un sueño.
Desde el primer momento el párroco buscó financiación entre los hoteleros de
la ciudad, “sin que éstos mostraran mucho interés por el proyecto”, lamenta
Reckling, aunque “con el buen hacer de Bocanegra reunimos lo suficiente para
una primera parte del nuevo órgano”
.
De este modo, en 1972, el equipo de Gabriel Blancafort daba por terminado
una parte del instrumento formado por 1.500 tubos.
Con el tono un poco más serio, el organista recuerda como en 1973 fallecía
Monseñor Rodrigo Bocanegra, quedando además en el olvido el proyecto del
órgano. “En el propio entierro del párroco, un hotelero me decía de forma
irónica: “qué, ya no hay órgano” y Reckling se quedó completamente solo.
La obra quedó parada durante años, hasta que conoció a la muy
amable Baronesa Terry von Pantz (foto), propietaria de una famosa
marca de cosméticos y quien más tarde se haría cargo de la
continuidad en las obras del órgano. “En ningún momento los
miembros de la Hermandad Santa Marta se preocuparon por la
obra o visitaron el órgano”, indica Michael. Esta es la historia que
reivindica Reckling, apenado “por las versiones erróneas que a día de hoy se
pueden leer sobre los orígenes del órgano”.
Durante muchos años, él fue el conservador y organista oficial de la
iglesia, aunque a día de hoy, esa tarea corresponde a Javier Villero,
actual organista del templo y conservador del Órgano del Sol Mayor
de Marbella desde hace ya 25 años.