
- Hace pocos días y por primera vez en tantos años presenté una ridícula y simbólica
por afinación y reglaje, cuyo importe estaba, lógicamente, destinado al fondo para el
órgano y recibo como pago solo miradas, reprobatorias y silencio.
- Desde el 1 de junio del 80, en una reunión a la que asistieron el Conde Rudi, José
Manuel Vallés (ex delegado de cultura del Ayunt.), Adalberto Martínez (catedrático
del conservatorio de Málaga) y yo mismo, se tomó el acuerdo de fundar el patronato
ARS ORGANI al fin de lograr posteriormente una subvención del Ministerio de
Cultura. Todo ha quedado en palabras, porque la interesad, es decir, la parroquia,
no ha movido un dedo al respeto. Precisamente hace unas semanas el Ministerio de
Cultura ha concedido a la provincia de Valladolid solamente la suma de
25.000.000.- de Pesetas para restauraciones y conservación de los órganos
existentes. Después vendrán las quejas y los lamentos.
Sé bien que el órgano nadie lo quiere, que es un segundo “Toca-disco” que molesta, que
Don Rodrigo hubo de pelear lo suyo para obtenerlo; sé que si yo hubiera sido Marbellí o
siquiera español, otro gallo me cantaría, pero soy alemán y eso duele, es un punto en
contra de mi labor. Pero el órgano está ahí y no estoy dispuesto a sufrir pasivamente la
hostilidad que hay contra un instrumento al que no se permite siquiera llegar a
completarse, un instrumento que es el más grande de España entre los de construcción
moderna y del que ya se reniega. En cualquier otro lugar estarían orgullosos de él y me
temo que no solo en otros países, sino en este mismo si estuviera un poco más al norte.
Es obligación del cura párroco atender a la conservación del órgano, como su cuidan
otros órganos, algunos más antiguos, pero no por eso más importantes. El órgano es un
instrumento en extinción, cada día más raro y más precioso. Salvemos el de Marbella,
luchemos por él; por eso si tiene algo en contra de cualquier cosa, si tiene algo que
quisiera decirme le agradecería que me lo comunique y en lo sucesivo me lo diga siempre
todo, no esté callado con las cosas dentro, así evitaremos roces y malos entendidos. Que
bastantes problemas tenemos ya con que el constructor haya decidido desentenderse de
su obra.
He sido conservador del órgano desde el inicio, pero mi labor está resultando últimamente
difícil y desagradable a causa del desinterés general y las continuas críticas. Todo ello me
hace pensar que tal vez prefieren ustedes hacerse cargo de todo, en cuyo caso, triste
pero gustosamente les entregaré oficialmente la llaves del órgano dejándolo en sus
manos como únicos responsables de cara a un futuro.
Por otra parte, pase lo que pase, y de cara a mi personal trayectoria en el mundo de los
órganos, deseo me sea extendida una certificación que acredite mis años de trabajos con
este instrumento.
Sin otro particular le saluda atentamente, Michael Reckling.
8 de abril 1981 – sábado noche en mi casa
Parece increíble, pero no tengo hasta ahora ninguna reacción por parte del cura. Algunas
veces que me lo encuentro en la calle, me pregunta si estoy vivo todavía… hace como si
nunca hubiera recibido mi carta – que poca categoría – que poco respeto en cara a mi
labor con el órgano.
12 de abril 1981 – Domingo de Ramos
Aprovecho un rato tranquilo… Víctor, mi vecino y dueño del restaurante Los Naranjos, me
ha invitado de comer en su nuevo restaurante. Hace un día de sol y pienso: una Semana
Santa sin órgano. De todas maneras ahora mismo toda mi energía está en la fotografía.
Mi sueño es un buen equipo de video para el futuro próximo. Mi primer audiovisual sobre
Marbella ha tenido mucho éxito y ahora es cuestión de mejorarse cada vez más.